La chía ha sobrevivido durante años en pequeños cultivos en áreas montañosas de Centroamérica y hoy, quinientos años más tarde, vuelve a recobrar su papel protagonista en la nutrición humana debido a sus grandes beneficios:
- Contiene el mayor porcentaje conocido de ácido graso alfa linolénico, de la familia de los omega 3, que juega un papel importante en la prevención de los problemas cardiovasculares.
- Aporta gran cantidad de fibra, por lo que las personas que quieran regular su tránsito intestinal, encontrarán en la chía una gran aliada.
- Es rica en proteínas. 16,62gr de proteínas por cada 100 de producto.
- Es una buena fuente de vitaminas del grupo B, que son importantes en el proceso de transformación de azúcares y el mantenimiento del sistema nervioso.
- Contiene minerales, especialmente calcio, fósforo y magnesio.
- Es muy rica en antioxidantes, como el selenio, cuya función es proteger las células de los radicales libres y mantener la elasticidad y buen estado de la piel.
- Es muy baja en sodio, lo que puede beneficiar a las personas que tengan limitado el consumo de este mineral.
¿Cómo consumir la chía?
Basta con remojarlas en agua u otro medio líquido durante 15/30 minutos y luego consumirlas junto con ese medio líquido, o molerlas y tomarlas en polvo esparcidas sobre cualquier plato.

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